miércoles, 17 de septiembre de 2014
La gota
Una gota de lluvia cae del cielo, y las miradas se posan en ella. Algunas risueñas y soñadoras, otras molestas. No hay una solución, no se puede hacer nada contra la naturaleza, contra el destino. No hace falta creer ni asustarse, solo aprovechar lo que tenemos a nuestro alcance y disfrutar. Sea lo que sea, tenga los peros que tenga.
martes, 19 de agosto de 2014
Elecciones incorrectas
Todo duele menos cuando toma forma. Desde el principio, somos conscientes de qué planes van a ser buenos para nosotros y cuáles no, pero a pesar de saberlo, seguimos andando. Tomamos el camino equivocado a proposito, y cuando se tuerce nos duele igual que si no lo hubiésemos sabido. Lo bueno de todo esto es que no nos coge por sorpresa y disfrutamos el haber sabido predecir la catástrofe. Y quizá algún día, después de mil desengaños, dejemos de apostar por la opción peligrosa y elijamos el camino de rosas que nos lleva a la placentera felicidad. Qué fácil es equivocarse y qué difícil acertar.
lunes, 21 de julio de 2014
Reseña de La Hermandad de la Sábana Santa de Julia Navarro
La Hermandad de la Sábana Santa es una novela de 12. He tenido el placer de descubrir este verano a Julia Navarro y tengo que decir que los dos libros que he leído hasta ahora - Dispara, yo ya estoy muerto y La Hermandad de la Sábana Santa- me embelesan. A pesar de estar acostumbrada a los finales felices (y un tanto utópicos) a los que se suelen rendir los escritores, sienta bien este tipo de prosa que se te mete tan dentro de la piel y con la que puedes sentir el dolor e indignación de los protagonistas.
He de confesar, que suelo leer este tipo de novelas de la mano de Dan Brown y que al negarme ese final feliz con el que nos suele obsequiar me he sentido decepcionada. Pero tras unos segundos, una sensación de placer ha empezado a recorrer mis entrañas, pues no todos consiguen esta mezcla de admiración y rabia que ha despertado en mí este libro.
Me ha gustado mucho más que las de Dan Brown porque no aburre con páginas llenas de datos que te acaban saturando, sino que va insertando los datos bajo la apariencia de una historia. Vais a tener que perdonar mis continuas comparaciones con Brown, pero hasta ahora había sido mi referente en este género.
Por último, avisar que las dos novelas que yo he leído no tienen nada que ver la una con la otra. Pero las dos me han parecido exquisitas.
Simplemente genial.
lunes, 12 de mayo de 2014
Memorias de una ameba
Busqué en mi memoria pequeños detalles que te hicieran débil, que me hablaran de tu imperfección. Que me hablaran de todo aquello que nunca quisiste decirme, de aquello que yo nunca supe ver.
Ahora que he recuperado mi voz y mis ganas; ahora que vuelvo a ser yo misma, espero que algún día durante tu vida, haya algo que te recuerde a mí y que te haga maldecir el día en que me dejaste escapar. Y créeme si te digo, que desde la distancia mi corazón lo sentirá.
viernes, 9 de mayo de 2014
24 minutos y medio
Fue un instante lo que tardé en fijarme en él. Era menudo y frágil. Atractivo y perturbador. Me quedé mirándolo. Él con sus rastas y yo con las uñas recién pintadas. Se dio cuenta y me devolvió la mirada. Fue uno de esos combates de los que sabes que no va a salir ningún ganador, pero que atraen tanto como asustan. Entonces una gota de lluvia me cayó en la mejilla, y después otra. Rápidamente una cortina de lluvia fue cayendo sobre la ciudad. Y allí estábamos nosotros. Dos desconocidos que no querían aceptar que no se verían nunca jamás.
martes, 1 de abril de 2014
La chispa del dolor
Un día me desperté y ya no estaba. No la busqué. Hice la cama con cariño, oliendo lo que quedaba de su perfume. A los dos días volvió, noté cómo su cuerpo volvía a reposar en esa cama que me parecía tan fría. Esa mañana no nos saludamos, nos bastó una mirada para saber lo que había pasado. Desayunamos tostadas y una taza de melancolía antes de despedirnos para siempre. Aquella vez fui yo el que se marchó, sentí en cada fibra de mi alma que debía hacerlo.
Los amores que queman enganchan, te enloquecen. Y solo los locos son felices con esa vida. Yo la quería, os lo juro, pero una noche en aquella cama vacía fue suficiente para entender que nunca podríamos llegar a ser sin doler.


