lunes, 8 de diciembre de 2014

Antivirus personal

Cuando encontramos algo hermoso alguien debería alertarnos de lo vacíos que nos sentiremos cuando lo perdamos. No sé, quizá una voz en la cabeza que nos diga "Piip, piip, peligro. Usted se encuentra en zona de riesgo". Estoy segura que nos sería más útil que la alerta de antivirus que nos sale cada dos por tres en el ordenador. Sí, "Pon un antivirus en tu vida". Suena bien y todo.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Presagio de futuro

Soñando con su boca soñé que me quemaba. Sentía el ardor de las heridas que él iba dejando en mis labios. Su aliento contra el mío, nuestros cuerpos hecho uno. Consumiéndonos como una cerilla encendida, como un cigarro en un día airado.

Me desperté sudando. Media hora de agua fría en la ducha no fue bastante para olvidar su recuerdo, como bien sabía que no lo sería ni una vida entera.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La gota

A veces caemos. A veces volamos. A veces solo estamos. No se puede evitar vivir, así como no se puede renunciar a morir. Solo somos lo que tenemos, lo que reímos, lo que amamos, lo que odiamos. Pero qué son esto más que un montón de palabras, qué es la vida más que un cúmulo de momentos. 

Una gota de lluvia cae del cielo, y las miradas se posan en ella. Algunas risueñas y soñadoras, otras molestas. No hay una solución, no se puede hacer nada contra la naturaleza, contra el destino. No hace falta creer ni asustarse, solo aprovechar lo que tenemos a nuestro alcance y disfrutar. Sea lo que sea, tenga los peros que tenga.

martes, 19 de agosto de 2014

Elecciones incorrectas

Todo duele menos cuando toma  forma. Desde el principio, somos conscientes de qué planes van a ser buenos para nosotros y cuáles no, pero a pesar de saberlo, seguimos andando. Tomamos el camino equivocado a proposito, y cuando se tuerce nos duele igual que si no lo hubiésemos sabido. Lo bueno de todo esto es que no nos coge por sorpresa y disfrutamos el haber sabido predecir la catástrofe. Y quizá algún día, después de mil desengaños,  dejemos de apostar por la opción peligrosa y elijamos el camino de rosas que nos lleva a la placentera felicidad. Qué fácil es equivocarse y qué difícil acertar.

lunes, 21 de julio de 2014

Reseña de La Hermandad de la Sábana Santa de Julia Navarro

La Hermandad de la Sábana Santa es una novela de 12. He tenido el placer de descubrir este verano a Julia Navarro y tengo que decir que los dos libros que he leído hasta ahora - Dispara, yo ya estoy muerto y La Hermandad de la Sábana Santa- me embelesan. A pesar de estar acostumbrada a los finales felices (y un tanto utópicos) a los que se suelen rendir los escritores, sienta bien este tipo de prosa que se te mete tan dentro de la piel y con la que puedes sentir el dolor e indignación de los protagonistas.

He de confesar, que suelo leer este tipo de novelas de la mano de Dan Brown y que al negarme ese final feliz con el que nos suele obsequiar me he sentido decepcionada. Pero tras unos segundos, una sensación de placer ha empezado a recorrer mis entrañas, pues no todos consiguen esta mezcla de admiración y rabia que ha despertado en mí este libro.

Me ha gustado mucho más que las de Dan Brown porque no aburre con páginas llenas de datos que te acaban saturando, sino que va insertando los datos bajo la apariencia de  una historia. Vais a tener que perdonar mis continuas comparaciones con Brown, pero hasta ahora había sido mi referente en este género.
Por último, avisar que las dos novelas que yo he leído no tienen nada que ver la una con la otra. Pero las dos me han parecido exquisitas.

Simplemente genial.

lunes, 12 de mayo de 2014

Memorias de una ameba

Te escondí de mi vida, de mis recuerdos. Y por si no había suficiente, escondí cada objeto que llevara tu nombre. No quemé nuestras cartas, ni nuestras fotos. Pero las que no borré, las guardé entre tantas carpetas que espero que algún virus me las robe antes de que yo consiga encontrarlas.

Busqué en mi memoria pequeños detalles que te hicieran débil, que me hablaran de tu imperfección. Que me hablaran de todo aquello que nunca quisiste decirme, de aquello que yo nunca supe ver.

Ahora que he recuperado mi voz y mis ganas; ahora que vuelvo a ser yo misma, espero que algún día durante tu vida, haya algo que te recuerde a mí y que te haga maldecir el día en que me dejaste escapar. Y créeme si te digo, que desde la distancia mi corazón lo sentirá.

viernes, 9 de mayo de 2014

24 minutos y medio

Fue un instante lo que tardé en fijarme en él. Era menudo y frágil. Atractivo y perturbador. Me quedé mirándolo. Él con sus rastas y yo con las uñas recién pintadas. Se dio cuenta y me devolvió la mirada. Fue uno de esos combates de los que sabes que no va a salir ningún ganador, pero que atraen tanto como asustan. Entonces una gota de lluvia me cayó en la mejilla, y después otra. Rápidamente una cortina de lluvia fue cayendo sobre la ciudad. Y allí estábamos nosotros. Dos desconocidos que no querían aceptar que no se verían nunca jamás.